Titanic: Una vida marcada por el amor, el cine y la tragedia

"Un director con una cámara fotográfica es tan libre como un autor con una pluma".
                                                                                                 
                                                                                                             Stanley Kubrick

DiCaprio y Winslet en Titanic
Más que un digno homenaje al gran cineasta británico de la frase del encabezado se podría considerar la estética de James Cameron, un autor que al mejor estilo de Carpenter, Ford, Spielberg, DePalma, Welles o el mismísimo D. W. Griffith integra ese pequeño tándem de genios con cámara en mano: él es de esos dotados de un ojo clínico, de los que aplican de forma extremadamente sensorial su imaginación visual para construir los planos, los cuales para autores como Jim o todos aquellos que manejen ese lenguaje narrativo tan especial son el principal canal de expresión y comunicación con el espectador, en detrimento (nunca desprecio) del diálogo como fin artístico. El canadiense ve al cine como un arte visual, al igual que por ejemplo los prestigiosos críticos franceses de Cahiers du Cinema, o el admirado y resentido a partes iguales Roger Ebert, el crítico cinematográfico más famoso de la historia de Hollywood.

Primero que nada al igual que mi admirado Leonardo D'Espósito debo afirmar con toda certeza que Titanic es una elipsis simbólica y poderosamente lírica de la historia del cine norteamericano, posee planos que provienen, por ejemplo, directamente de “Gone With the Wind”; otros, de los films del siempre mencionado John Ford; otros, de la violencia épica de Howard Hawks (Bringing Up Baby, Rio Bravo, Scarface, entre otros) ; y otros, del romanticismo vertiginoso de Hitchcock (Shadow of a Doubt, Vertigo, etc). Esto se explica fácilmente remitiéndonos al relato en sí: Rose DeWitt Bukater es una superviviente centenaria del hundimiento del R.M.S Titanic, que luego de la tragedia se afincó en los Estados Unidos y se dedicó a la actuación... si, ¡ella era actriz!. El punto clave del concepto es que la historia que Rose le cuenta a los cazatesoros está llena de sutiles anacronismos (Cameron, experto conocedor de arte se autoinduce a cometer errores sobre la obra de Monet), situaciones y escenas que claramente ella no podría haber percibido jamás desde su punto de vista pero que de todas maneras logra narrar embriagadoramente, valiéndose de sus dotes de profesión, como si fuera poesía y hasta por momentos fantasía pura. Su vida marcada por el amor, el cine y la tragedia tuvo un fuerte impacto en unos —a priori— débiles recuerdos claramente idealizados y meticulosamente detallados. Es innegable que Cameron en esta montaña rusa de emociones que es Titanic nos dejó impregnada una enorme carga nostálgica no solo acerca de lo que fue, sino de lo que pudo haber sido.

Resumiendo, la que nos concierne es una magnífica película de enorme riqueza narrativo-visual, con un sinfín de implicaciones simbólicas y hasta oníricas por doquier (no alegorías, para tranquilidad del maestro Ángel Faretta). Excelentemente protagonizada por la británica Kate Winslet en una de sus más logradas interpretaciones, acompañada por un luminoso Leonardo DiCaprio y unos secundarios que simplemente están perfectos: Gloria Stuart, Kathy Bates, Bernard Hill, Victor Garber, Frances Fisher y el irregular Billy Zane en su mejor papel –un villano estereotipo del cine mudo, pero que funciona en la trama como un importante simbolismo–. Excelsa producción artística, y un trabajo monumental del cineasta canadiense, ya que no por nada aún hoy, post-hype, se considera ampliamente —incluyendo hasta a sus más acérrimos detractores— a Titanic como una de las películas más prolificamente dirigidas de todos los tiempos: impresionante montaje y ritmo narrativo –con casi tres horas y quince minutos de metraje mantiene una fluidez y solidez cuanto menos notable–; planos majestuosos, líricos, poderosamente conmovedores y una puesta en escena prodigiosa para redondear una cinta con la cual James Cameron —que paradójicamente siempre dijo que su modelo de inspiración fue el gigante cineasta británico David Lean y su romance épico Dr. Zhivago de 1965— cambió el mundo y se instaló en la cultura popular para siempre, al igual que en 1939 lo hiciese otro "autor total" de los más ambiciosos de la historia del cine hollywoodense: David O. Selznick con la legendaria "Gone With the Wind". 

Ganadora de 11 Premios de la Academia correspondientes al año 1997, incluyendo Mejor Película y Mejor Director. Igualó el récord de victorias de Ben-Hur (1959).

FICHA TÉCNICA:
  • Título original: Titanic
  • Escritor, director y productor: James Cameron
  • País: Estados Unidos y Canadá
  • Año: 1997
  • Duración: 194 min.
  • Género: Drama / Cine épico
  • Reparto: Kate Winslet, Leonardo DiCaprio, Gloria Stuart, Billy Zane, Kathy Bates, Frances Fisher, Victor Garber, Bernard Hill, Bill Paxton, David Warner, Suzy Amis, Danny Nucci, Jonathan Hyde.
Mi calificación: 4.5/5

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