Gone With the Wind: La historia más grande jamás contada
"Todo arte es autobiográfico. La perla es la autobiografía de la ostra."
Federico Fellini
Voy a tomar prestada una frase de un conocido para describir mis sentimientos acerca de esta película: "No tiene el apoyo unánime de la crítica cinematográfica ni tampoco lo tiene por parte del público, pero aún así sigue siendo a 79 años (15 de diciembre de 1939) de su estreno la historia más grande jamás contada. A comienzos de la época dorada del cine norteamericano, los directores rara vez tenian un rol central en la labor artística y eran considerados no mucho más que unos técnicos de los Grandes Estudios Hollywoodenses. El papel de artífice y cráneo tanto visual como narrativamente hablando de las grandes producciones de aquellos años era el productor, quien definía y barajaba las directrices artísticas que el director y los demás debían llevar a cabo, y en este rubro David O. Selznick era el máximo exponente: encabezó proyectos de la talla de The Third Man, The Paradine Case, Duel in the Sun y también supo imponer su propio criterio artístico por encima del mismísimo Alfred Hitchcock en Rebecca (Oscar a la Mejor Película 1940) y Spellbound; pero sin dudas si el oriundo de Pittsburg quedó grabado a fuego en las páginas doradas del celuloide fue por su conducción del proyecto más caro y ambicioso jamás pensado hasta el momento. Solo bastó con un mes de ventas de la novela de Margaret Mitchell para que O. Selznick comprase los derechos de la misma por un descomunal monto —50.000 dólares— para la época. A esto se le sumaron dos años de un maratónico casting que concluyó con la incorporación al elenco de la —poco conocida en aquel momento— Vivien Leigh, quién inmortalizaría para siempre su nombre como Scarlett O'Hara, la primera gran heroína de la historia del cine popular. Clark Gable siempre estuvo en los planes de Selznick y solo fue cuestión de tiempo para que se destrabara su situación contractual y aceptara interpretar el papel del carismático y sin escrúpulos Rhett Buttler. Sidney Howard completó la ardua tarea de adaptar la novela al guión cinematográfico, aunque moriría poco antes de la premiere de la cinta, más precisamente el 23 de agosto de 1939. El screenplay de Gone With the Wind sabe acentuar y poner énfasis en los momentos más importantes de la película, cuando el montaje —precisos y cuidados Hal C. Kern y James E. Newcom— y el ritmo narrativo nos llevan a esperar algo grandioso, en ese instante siempre, pero siempre aparece la labor de Howard quien sin lugar a dudas estuvo a la altura de una producción de semejantes magnitudes. Además, por ello ganó un Oscar de carácter póstumo al Mejor Guión Adaptado. Estando todas las cartas sobre la mesa y contando con una leyenda como Max Steiner para la composición musical, se encaró la fotografía principal desde principios hasta mediados de 1939 y los trabajos de postproducción se estiraron por una extrema meticulosidad de Selznick hasta el 11 de noviembre de 1939, un mes antes del estreno absoluto.
De más está decir que la película es una épica que lo tiene todo y que pese a contar con casi cuatro horas de metraje —228 minutos en el montaje final— practicamente nunca pierde el ritmo ni entra en lagunas argumentales, todo está perfectamente desarrollado y los personajes logran mostrar todas sus facetas y pasar por todas las condiciones humanas posibles hasta convencernos de que lo que estamos viendo es una monumental antología de la vida en el Deep South. Quizás su único defecto sea no poder llegar con tanta eficacia a los lugares comunes de emotividad como si lo lograron otros melodramas de época —hay escenas que no terminan de generar la empatía pretendida—, pero esto no quita mérito alguno a las enormes actuaciones de Vivien Leigh, Clark Gable, Hattie McDaniel, Thomas, Mitchell Butterfly McQueen y Olivia de Havilland (Leslie Howard está demasiado olvidable, es el Hugh Grant de su tiempo) quienes nos tuvieron durante mil y una desventuras —principalmente la Guerra de Secesión, donde en las escenas del incendio de Atlanta podemos apreciar unos planos generales y travellings espectaculares— atados a la pantalla y super compenetrados con la que es sin lugar a dudas no la mejor, pero sí la historia más grande y ambiciosa jamás contada, además de tener una notable frescura incluso al día de hoy. No por nada sigue siendo a casi 80 años de su estreno la película más taquillera de la historia del cine con más de 3100 millones de dólares ajustados por inflación. Y si fuera por mi, honestamente quisiera que este mito ocupe ese lugar durante 80 años más. Abajo pueden dejar sus opiniones, aunque francamente queridos, me importan un bledo.
Ganadora de 10 Premios de la Academia correspondientes al año 1939, incluyendo Mejor Película.
Federico Fellini
Voy a tomar prestada una frase de un conocido para describir mis sentimientos acerca de esta película: "No tiene el apoyo unánime de la crítica cinematográfica ni tampoco lo tiene por parte del público, pero aún así sigue siendo a 79 años (15 de diciembre de 1939) de su estreno la historia más grande jamás contada. A comienzos de la época dorada del cine norteamericano, los directores rara vez tenian un rol central en la labor artística y eran considerados no mucho más que unos técnicos de los Grandes Estudios Hollywoodenses. El papel de artífice y cráneo tanto visual como narrativamente hablando de las grandes producciones de aquellos años era el productor, quien definía y barajaba las directrices artísticas que el director y los demás debían llevar a cabo, y en este rubro David O. Selznick era el máximo exponente: encabezó proyectos de la talla de The Third Man, The Paradine Case, Duel in the Sun y también supo imponer su propio criterio artístico por encima del mismísimo Alfred Hitchcock en Rebecca (Oscar a la Mejor Película 1940) y Spellbound; pero sin dudas si el oriundo de Pittsburg quedó grabado a fuego en las páginas doradas del celuloide fue por su conducción del proyecto más caro y ambicioso jamás pensado hasta el momento. Solo bastó con un mes de ventas de la novela de Margaret Mitchell para que O. Selznick comprase los derechos de la misma por un descomunal monto —50.000 dólares— para la época. A esto se le sumaron dos años de un maratónico casting que concluyó con la incorporación al elenco de la —poco conocida en aquel momento— Vivien Leigh, quién inmortalizaría para siempre su nombre como Scarlett O'Hara, la primera gran heroína de la historia del cine popular. Clark Gable siempre estuvo en los planes de Selznick y solo fue cuestión de tiempo para que se destrabara su situación contractual y aceptara interpretar el papel del carismático y sin escrúpulos Rhett Buttler. Sidney Howard completó la ardua tarea de adaptar la novela al guión cinematográfico, aunque moriría poco antes de la premiere de la cinta, más precisamente el 23 de agosto de 1939. El screenplay de Gone With the Wind sabe acentuar y poner énfasis en los momentos más importantes de la película, cuando el montaje —precisos y cuidados Hal C. Kern y James E. Newcom— y el ritmo narrativo nos llevan a esperar algo grandioso, en ese instante siempre, pero siempre aparece la labor de Howard quien sin lugar a dudas estuvo a la altura de una producción de semejantes magnitudes. Además, por ello ganó un Oscar de carácter póstumo al Mejor Guión Adaptado. Estando todas las cartas sobre la mesa y contando con una leyenda como Max Steiner para la composición musical, se encaró la fotografía principal desde principios hasta mediados de 1939 y los trabajos de postproducción se estiraron por una extrema meticulosidad de Selznick hasta el 11 de noviembre de 1939, un mes antes del estreno absoluto.
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| Vivien Leigh como Scarlett siendo agasajada por varios caballeros sureños |
De más está decir que la película es una épica que lo tiene todo y que pese a contar con casi cuatro horas de metraje —228 minutos en el montaje final— practicamente nunca pierde el ritmo ni entra en lagunas argumentales, todo está perfectamente desarrollado y los personajes logran mostrar todas sus facetas y pasar por todas las condiciones humanas posibles hasta convencernos de que lo que estamos viendo es una monumental antología de la vida en el Deep South. Quizás su único defecto sea no poder llegar con tanta eficacia a los lugares comunes de emotividad como si lo lograron otros melodramas de época —hay escenas que no terminan de generar la empatía pretendida—, pero esto no quita mérito alguno a las enormes actuaciones de Vivien Leigh, Clark Gable, Hattie McDaniel, Thomas, Mitchell Butterfly McQueen y Olivia de Havilland (Leslie Howard está demasiado olvidable, es el Hugh Grant de su tiempo) quienes nos tuvieron durante mil y una desventuras —principalmente la Guerra de Secesión, donde en las escenas del incendio de Atlanta podemos apreciar unos planos generales y travellings espectaculares— atados a la pantalla y super compenetrados con la que es sin lugar a dudas no la mejor, pero sí la historia más grande y ambiciosa jamás contada, además de tener una notable frescura incluso al día de hoy. No por nada sigue siendo a casi 80 años de su estreno la película más taquillera de la historia del cine con más de 3100 millones de dólares ajustados por inflación. Y si fuera por mi, honestamente quisiera que este mito ocupe ese lugar durante 80 años más. Abajo pueden dejar sus opiniones, aunque francamente queridos, me importan un bledo.
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| Vivien Leigh y Hattie McDaniel en un plano histórico que posteriormente sería replicado por James Cameron en Titanic |
FICHA TÉCNICA:
- Título original: Gone With the Wind
- Director: Victor Fleming
- Productor: David O. Selznick
- País: Estados Unidos
- Año: 1939
- Duración: 228 min.
- Género: Drama / Cine épico
- Reparto: Vivien Leigh, Clark Gable, Olivia de Havilland, Leslie Howard, Thomas Mitchell, Butterfly McQueen, Hattie McDaniel, Ann Rutherford, George Reeves.
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| Mi calificación: 5/5 |





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